La presentación de Antonio Rey se centró en la guitarra flamenca como eje expresivo, explorando diversos palos y estructuras del género desde una mirada contemporánea. Su interpretación evidenció una técnica depurada y una conexión profunda con la tradición, logrando un equilibrio entre virtuosismo y sensibilidad.
El concierto alternó momentos solistas con pasajes de diálogo junto a otros músicos en escena, construyendo una experiencia sonora dinámica que transitó entre lo íntimo y lo expansivo. La propuesta permitió al público acercarse al flamenco instrumental como un lenguaje en constante evolución, reafirmando su vigencia y capacidad de conexión.



